miércoles, 29 de septiembre de 2010

La gran satisfacción de Gonsuké

Luego de que pasaron los 20 años, Gonsuké conoció a un tal Hinoshiwa, el cual vino a conocer a Gonsuké pues en todo el pueblo se hablaba de sus servicios gratis por el solo hecho de querer ser Sennin. Hinoshiwa le pidió explicaciones por su enorme empeño y deseo de ser un Sennin. Luego de que Gonsuké le explicó toda la historia, Hinoshiwa le abrió los ojos, diciéndole que el secreto para ser un Sennin nadie en todo el Japón lo conoce.
   Gonsuké al escuchar tal información, se sintió desilucionado y usado. Hinoshiwa se sintió apenado al ver la reacción del muchacho, pero cogió camino y se fue.

   Gonsuké ya sabiendo la verdad y el engaño que había vivido por 20 años; fue adonde la Señora y fingiendo alegría se vistió con su haori y hakama, la mala mujer, sin saber de la visita de Hinoshiwa, siguió con su malévolo y ventajoso plan, y le dijo a Gonsuké que subiera el pino más alto conocido en todo Japón, Gonsuké lo hizo y al momento en que la mala mujer le dijo que soltara sus manos de aquel alto y precipitado pino, Gonsuké… plass! cae al suelo del jardín en 4 patas, como un gato. La mala mujer con cara de incógnita, le dice: -Gonsuké, acaso no me has escuchado bien?, te dije que subieras al final del pino, osea a la cima de éste y no que te quedaras a mitad de camino para luego tirarte. ¡Por eso no ha resultado y no te has vuelto Sennin! Ahora tendrás que trabajar otros 20 años más para volverlo a intentar.
   Gonsuké inmediatemente, le responde a la Señora: -Lo siento mucho, es que realmente no la he escuchado bien, disculpeme. Pero todavía no es tarde, suba conmigo e intentemoslo otra vez, para así con usted al lado la escucharé perfecto y no habrá fallas. La mujer para no parecer tan intransigente, aceptó la propuesta de Gonsuké, diciendo: -Está bien, ¡para que veas que si cumplo mis promesas!
   Estando ambos allá arriba, Gonsuké dice: -Es increible su astucia para engañar e ignorancia para poder ver, pues mire desde aquí arriba la belleza que posee en sus campos, y allá abajo solo pensó en engañarme. ¡Usted es una mentirosa y aprovechadora de sueños! Por haberme dicho que me haría un Sennin, cuando la verdad es que no hay persona en todo Japón que conozca tal secreto. Que crueldad y sinismo el suyo.

   La mujer se queda perpleja y atónita al escuchar tales palabras, y Gonsuké antes de que ella reaccionara la empuja hacia abajo, cayendo igual que un mango maduro que se encontraba en lo alto del árbol, con moretones, abolladuras y explotao’ debido a la fuerza de gravedad combinado con la fuerza de empuje; en conclusión muerta.

   Gonsuké muy tranquilo pero satisfecho con su acción, baja del pino, se para un momento en donde cayó la mala mujer, la mira sin expresar una sola sonrisa en su rostro y con aires de ‘’Ja ja ja, y el iluso y estúpido era yo’’. Se aleja y entra a la casa, busca al doctor y le dice: -He matado a tu mujer, pues ya se toda la verdad. El doctor tartamudea tratando de justificarse ante Gonsuké, pero éste lo detiene y dice: -Basta, que realmente se toda la verdad. Se que eres un miserable hombre que se dejaba manipular de su mujer. ¡Que pena me das! Ambos se sientan en el comedor  y sin mostrar el más mínimo síntoma de alegría celebran con sake. Cuesta decir que por dentro tenian una felicidad enorme, principalmente el doctor el cual se decia a sí mismo: -Este Gonsuké es un duro, pues tuvo el valor de hacer lo que yo nunca pude. Al fin me he librado de esa horrible mujer, mi agradecimiento le es infinito.

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