La realidad de los Donguis
Luego de que los ingenieros Balsocci y Balsa le dijeron las historias acerca de los donguis, Juan Rodolfo con cara de no creo lo que me dicen, va a lo alto de la montaña y cuando ya estaba oscureciendo y el se disponía a bajar, un extraño y pertubador ser, se le estaba acercando, Rodolfo con miedo pero a la vez interesado en saber quien o que era, se acerca minuciosamente. Cuando ambos estaban frente a frente, se miran con curiosidad y se analizan.
Rodolfo al verlo bien se percata de que este extraño ser era un dongui, pero en vez de de asustarse y huir, se queda e intenta socializar con el dongui, el cual actúa cariñosamente y le corresponde; después de horas juntos, Juan Rodolfo se da cuenta de que los donguis no son peligrosos. Al amanecer baja adonde están los demás, incluyendo los ingenieros y les cuenta lo sucedido, todos esperan la noche para ver si Rodolfo decía la verdad, allí se encontraron a varios donguis, y aunque al principio se mostraron temerosos (tanto los donguis como las personas) al pasar de las horas todos se llevaban bien y la reputación de los donguis peligrosos se había acabado; logrando así que donguis y humanos viviesen en armonía.
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